Evoco el viento húmedo
rozando mi piel desnuda,
eco persistente
de sacrificios inocentes
que desgarran
mi frágil cordura.
Atravesada por la suavidad engañosa
de tus caricias seductoras,
me rindo.
Y muero.
Pero en cada muerte,
hay un renacer lento,
doloroso,
como si el ciclo
jamás tuviera fin.
Casi ciega
bajo la tormenta de luz,
vuelvo a encontrar tus ojos:
luminosos,
bellos,
mortales.
Los ojos del verdugo
que no necesita razón
para herirme.
Mi última voluntad
no clama piedad:
mátame por última vez,
sin culpa,
sin amor,
sin piedad.
Déjame saborear
el filo del final,
una vez más,
como quien encuentra en el dolor
su único descanso.
jvlzlckdovkele, fue mi favorito☆
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