martes, 22 de abril de 2025

Lunes

Donde un día estuvieron mis pasos

las huellas se desvanecen.

El viento borra lo que el alma

aún susurra por no olvidar.


Caminamos sobre instantes

que creí eternos,

pero eran agua entre los dedos,

resplandor que no se deja atrapar.


Las risas que fueron hogar,

los silencios llenos de sentido,

la forma en que el mundo se abría

cuando estabas…

ya no tienen espejo donde reflejarse.


El paisaje persiste,

pero todo cambió.

Como si el tiempo,

en su marcha sutil,

hubiera alterado los colores del día.


Y yo,

yo sigo andando,

sabedora de que esos pasos

no volverán a cruzarse.


El eco duele,

sí,

pero no me arrastra.

A veces, perder

es otra forma de florecer.


Una vez más,

el sendero se extiende

bajo soles que no conozco,

donde aprendo

a caminar

con mi sombra por compañía.

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